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Carreras en el metro, atascos, codazos en las rebajas, asambleas en las calles… Madrid es una ciudad llena de luz, pero toda claridad también esconde una parte lúgubre. Nuestro trabajo consistirá en cruzar el umbral de lo conocido, donde tropieza nuestro entendimiento. Nos adentraremos en lugares donde aguarda el misterio, buscando encontrar historias apasionantes que se salgan de lo común. Acompáñanos en esta interesante aventura a lo oculto. Nos vemos donde no haya luz. Bienvenidos al Madrid maldito.
martes, 26 de mayo de 2015
El Escorial y Juana La Loca
El Monasterio de San Lorenzo del Escorial se
encuentra en el noroccidental municipio madrileño de El Escorial,
situado en la Sierra de Guadarrama. El Monasterio de San Lorenzo del
Escorial incluye en su interior un panteón, una biblioteca, una basílica
y un palacio real
La causa que motivó la construcción de este
monasterio tiene un carácter siniestro. En 1557, durante la Batalla de
San Quintin, se profana y destruye un convento de monjas el 10 de
agosto, día de San Lorenzo, mártir español. Por esta razón Felipe II
decide erigir el monasterio en ofrenda a San Lorenzo.
La obra
estuvo al comienzo encomendada al arquitecto Juan Bautista de Toledo,
quien hallaría la muerte antes de poder concluir su cometido,
sustituyéndole su ayudante Juan de Herrera.
Sin embargo, lo más
llamativo de este monasterio es el hecho de que en el hubo un tiempo en
que reposaron los restos de Juana la Loca, una reina digna de inspirar
un personaje de George R.R. Martin. Hija de los Reyes Católicos y madre
del que fuera hombre más poderoso de la tierra, el Emperador Carlos I de
España y V de Alemania.
Juana era víctima de un amor no
correspondido hacia su esposo, Felipe el Hermoso. Este amor la hizo
enloquecer hasta tal punto que no pudo reinar sobre Castilla y fue
recluida en el monasterio de Tordesillas.
Al construirse el
Monasterio de San Lorenzo del Escorial, Felipe II, su nieto, decide
enterrar en él sus restos. Allí permanecerían hasta ser trasladados en
1573 a la capilla real de la Catedral de Granada.
lunes, 18 de mayo de 2015
Reportaje: 5 lugares con misterio de Madrid
Pequeño reportaje sobre la Calle Conde de Peñalver, la Plaza Mayor, el Templo de Debod, el Palacio Real y el Cementerio de La Almudena.
Entrevista a Javier Perez Campos
Javier Pérez Campos (Ciudad Real, 1989) es escritor y reportero del programa Cuarto Milenio y de Milenio 3. Se le conoce por sus investigaciones sobre temas de misterio. Ha escrito libros como "Los ecos de la tragedia" y "En busca de lo imposible". Además ha escrito para las revistas Año cero y Más Allá y ha colaborado en programas de Punto Radio, Cadena Ser y Onda Cero.
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Twitter Javier Perez Campos
Pedimos disculpas por el problema del viento en el audio de la entrevista.
domingo, 17 de mayo de 2015
El cine Madrid alberga restos arqueológicos
Aparecen restos del antiguo Convento del Carmen
Al descubierto claustro y cripta durante las obras de construcción de un centro comercial en lugar del cine de Madrid cerrado en el 2002. A su derribo permitió dejar al descubierto acceso a la cripta y enterramientos del que fuera convento anexo a la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen y San Luis de la Plaza del Carmen número 2.
El edificio derruido se encontraba en el Catálogo de Edificios Protegidos con el nivel 3, por lo que pesaba sobre él una protección parcial, es decir la fachada con columnas de estilo clásico que franqueaban el acceso. Edificio de propiedad privada cuyos dueños tienen proyectado la construcción de un aparcamiento, un centro comercial y un gimnasio.

Es bien sabido por la Comunidad de Madrid que el centro de la ciudad está construido sobre vestigios arquitectónicos. La construcción del tramo de cercanías de Madrid en sol, la rehabilitación del edificio para una marca conocida de tecnología, en todos estos casos se han encontrado restos arqueológicos. La práctica habitual cuando se han concedido permisos municipales y regionales para obras en el centro de la ciudad es de dar aviso a la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid de los restos hallados, así se procede a excavar para documentar los restos arqueológicos y posiblemente cubrir los vestigios para continuar con las obras.
Según publicó el diario El País en el mes de abril del 2015, fuentes de la Consejería regional de Cultura confirmaron el descubrimiento de una “medianería colindante con la iglesia del Carmen, huella del convento” (destruido en el siglo XIX), “así como de accesos y vanos de comunicación de la iglesia”. “Han aparecido además las trazas de los dos claustros del convento, el acceso a la antigua cripta y restos de enterramientos con sus correspondientes lápidas”, han añadido.
“La construcción en el pasado de un circo y luego de un frontón —cuyos vestigios se han desenterrado también— ha impedido que llegue a nuestros días los restos del convento y los enterramientos del Convento del Carmen. Ya sólo queda dejar patente y bien documentado la existencia de estas importantes huellas arqueológicas. Así mismo Madrid, Ciudadanía y Patrimonio exigiría la conservación del conjunto y la protección de los restos.
La leyenda de la Calle de la Cabeza
Si paseamos entre Tirso de Molina y Antón Martín podemos encontrar una placa de calle que llama la atención de los viandantes con un macabro crimen detras de esta. La calle en cuestión es la Calle de la Cabeza que esta ilustrada por una daga, una cabeza humana sobre una bandeja y una cabeza de carnero. Los dibujos se deben a que la historia la data del siglo XVI, durante el reinado de Felipe III y en aquella epoca mucha gente era analfabeta.
La leyenda cuenta que en esa calle se situaba la casa del clérigo Don Gil que vivía con su ama de llaves. Decidió contratar como su criado a un joven portugués. Pero debido a sus deudas y a la envidia que sentía por los bienes del clérigo, tras una discusión el criado le decapitó y huyó con sus pertencias a Lisboa (Portugal).
Días mas tarde encontraron el cuerpo del clérigo en un charco de sangre y el crimen se hizo muy famoso, aunque con el paso del tiempo se fue olvidando.
Años mas tarde, el criado decidió volver a Madrid vestido con un atuendo de noble caballero. Y paseando por la Ribera de Curtidores, se le antojó cenar esa noche una cabeza de carnero que compró en uno de los puestos y que guardó bajo su capa.
Una pareja de alguaciles o "corchetes" siguieron el reguero de sangre que iba dejando la cabeza hasta el criado, al que le pidieron que le enseñasen que llevaba bajo la capa. El criado tranquilamente les dijo que llevaba la cena de esa noche, pero tras sacarla de su capa se quedó estupefacto al ver que no era una cabeza de carnero, si no la de su antiguo amo Don Gil. El joven portugués impresionado por ello confesó su crimen y fue detenido, aunque tras un corto proceso fue sentenciado a ser ejecutado en la horca en la Plaza Mayor.
Durante la ejecución se colocó la cabeza del clérigo sobre una bandeja de plata y cuenta la leyenda que con el último suspiro del criado durante su ejecución, la cabeza volvió a ser la de un carnero.
Felipe III decidió por Orden Real y para que no se olvidase el crimen, colocar una cabeza de carnero de piedra en la fachada de la casa del clérigo, tomando asi nombre la calle. Además los ciudadanos no querían pasar por esta calle, por lo que los vendedores de carne de este animal decidieron trasladarse a la actual Calle del Carnero.
Esta historia mitad realidad y mitad leyenda sigue siendo una de las mas controvertidas y poco conocidas de Madrid.
La leyenda cuenta que en esa calle se situaba la casa del clérigo Don Gil que vivía con su ama de llaves. Decidió contratar como su criado a un joven portugués. Pero debido a sus deudas y a la envidia que sentía por los bienes del clérigo, tras una discusión el criado le decapitó y huyó con sus pertencias a Lisboa (Portugal).
Días mas tarde encontraron el cuerpo del clérigo en un charco de sangre y el crimen se hizo muy famoso, aunque con el paso del tiempo se fue olvidando.
Años mas tarde, el criado decidió volver a Madrid vestido con un atuendo de noble caballero. Y paseando por la Ribera de Curtidores, se le antojó cenar esa noche una cabeza de carnero que compró en uno de los puestos y que guardó bajo su capa.
Una pareja de alguaciles o "corchetes" siguieron el reguero de sangre que iba dejando la cabeza hasta el criado, al que le pidieron que le enseñasen que llevaba bajo la capa. El criado tranquilamente les dijo que llevaba la cena de esa noche, pero tras sacarla de su capa se quedó estupefacto al ver que no era una cabeza de carnero, si no la de su antiguo amo Don Gil. El joven portugués impresionado por ello confesó su crimen y fue detenido, aunque tras un corto proceso fue sentenciado a ser ejecutado en la horca en la Plaza Mayor.
Durante la ejecución se colocó la cabeza del clérigo sobre una bandeja de plata y cuenta la leyenda que con el último suspiro del criado durante su ejecución, la cabeza volvió a ser la de un carnero.
Felipe III decidió por Orden Real y para que no se olvidase el crimen, colocar una cabeza de carnero de piedra en la fachada de la casa del clérigo, tomando asi nombre la calle. Además los ciudadanos no querían pasar por esta calle, por lo que los vendedores de carne de este animal decidieron trasladarse a la actual Calle del Carnero.
Esta historia mitad realidad y mitad leyenda sigue siendo una de las mas controvertidas y poco conocidas de Madrid.
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